Los datos pesan menos que la mirada cariñosa
Tener toda la información no reemplaza el efecto de una persona que te abrace.
Saber todas las estadísticas, todos los antivirales, todas las estrategias de reducción de riesgo: importa.
Y aun así, lo que más alivia un mal día no son los datos. Es una mirada cariñosa. Una persona que escucha sin juzgar. Un mensaje de “¿cómo vas hoy?” sin que tengas que explicar nada.
Información: sí. Presencia: también.