El cuerpo no es enemigo
Reflexión sobre la relación con el propio cuerpo después del diagnóstico.
El cuerpo no te traicionó. El cuerpo es el mismo de la semana pasada, del año pasado, de hace diez años. Lo que cambió no fue el cuerpo: cambió la información que tienes sobre él.
Y esa información, al inicio, pesa. Hace mirar zonas que antes no mirabas. Hace dudar de sensaciones que antes ignorabas.
Con el tiempo, el cuerpo vuelve a ser el cuerpo. Compañero, no enemigo.