El peor brote casi siempre es el primero
Reflexión sobre cómo los brotes tienden a hacerse más leves y menos frecuentes con el tiempo.
Si estás en tu primer brote, probablemente sea el peor que tengas.
No porque la enfermedad empeore, sino al revés: tu cuerpo está aprendiendo a reconocer al virus por primera vez. Una vez que ese reconocimiento existe, los brotes posteriores tienden a ser más breves, más leves y más espaciados.
No es una promesa: cada cuerpo tiene su propio ritmo. Pero es la tendencia que ven los médicos y la literatura. Saberlo no quita el dolor de hoy, pero pone una distancia entre hoy y mañana.